La niña que tenía las lágrimas más grandes del mundo
Había una vez una niña que tenía las lágrimas más grandes del mundo. Su mamá y su papá intentaban que la niña hablara en vez de llorar pero no había caso.
Un día llegó su abuela de visita, aquella mujer “vivía en el país de la lluvia y estaba acostumbrada a los aguaceros. La niña con ella rió, se tropezó y calló en sus propias lágrimas. Por fin habló y aprendió a que las palabras son más dulces que el agua salada.”
¿Será que cuándo somos un torrente de lágrimas lo primero que necesitamos es alguien que nos entienda y empatice con nuestro sentir?
Editorial Chirimbote. Gioconda Belli y Lara Sabatier.
La niña que tenía las lágrimas más grandes del mundo
Había una vez una niña que tenía las lágrimas más grandes del mundo. Su mamá y su papá intentaban que la niña hablara en vez de llorar pero no había caso.
Un día llegó su abuela de visita, aquella mujer “vivía en el país de la lluvia y estaba acostumbrada a los aguaceros. La niña con ella rió, se tropezó y calló en sus propias lágrimas. Por fin habló y aprendió a que las palabras son más dulces que el agua salada.”
¿Será que cuándo somos un torrente de lágrimas lo primero que necesitamos es alguien que nos entienda y empatice con nuestro sentir?
Editorial Chirimbote. Gioconda Belli y Lara Sabatier.